
Lo que más quería en la vida era cumplir con su mandato al frente del Banco Central. Después de ese límite, septiembre del 2010, tendría vida, otra. Tal vez, a partir de la oferta –segura– de un cargo reluciente en algún organismo financiero internacional. Quizá –lo escondía– a partir de una discreta apuesta al Ministerio de Economía del próximo gobierno. Ambición nunca le faltó. Pero Martín Redrado (48) arrastra hace tres años un pedido de divorcio de su mujer, Ivana Pagés (40). Él siempre le negó esa salida y apostaba a recomponer la relación tras los 15 años que llevan de casados. Ella le endilgó infidelidades, incluso delante de asesoras del Banco Central. Redrado llegó a sospechar que la infiel era ella. Ivana dramatizaba ante sus amigas: “No me da el divorcio porque no me quiere dar lahjgfhgfjhfgt plata”.
